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El Juli en Aplausos: "Hasta con las lopecinas me siento artísticamente"

miércoles, 4 de abril de 2018

Por Jorge Casals. Veinte años de alternativa son los que cumple El Juli esta temporada. Dos décadas como figura indiscutible del toreo, una etapa que, según el propio torero, quiere abrochar con un año repleto de compromisos y muy especial. Y después… quién sabe. Asegura que hay relevo y prefiere repartir el peso de la púrpura para poder seguir creciendo artísticamente. Y en ese camino está, de tenderle la mano a los jóvenes que vienen pidiendo paso. Ha comenzado el año triunfando. Dos corridas y dos puertas grandes. Ahora le espera Arles, Sevilla y Madrid… y seguramente todas las grandes ferias de la temporada. La única decepción, confiesa, ha sido no estar en Fallas.

-Felicidades por el 20º aniversario de alternativa.

-Gracias.

-¿Cómo va a celebrarlo esta temporada, habrá algo especial?

-Más o menos la temporada tendrá el mismo número de corridas que estos años, que es un número lógico y normal. Ciertamente, me gustaría torear menos, pero hay muchas plazas de las que no quiero prescindir. Y, como no, me encantaría también que surgieran cosas especiales. El principio de temporada ha sido difícil en los despachos, pero de aquí en adelante la temporada pinta bien, la actitud de todo el mundo conmigo es muy buena, me siento muy agradecido y contento, y espero que puedan salir cosas importantes.

“El principio de año ha sido difícil en los despachos, pero de aquí en adelante la temporada pinta bien, la actitud de todos es buena, me siento muy agradecido y contento”

-Estos veinte años de alternativa, ¿van a marcar un punto y aparte en la trayectoria de El Juli?

-No sé si un punto de inflexión o qué exactamente. La fecha me hacía especial ilusión, poder llegar a los veinte años como figura del toreo, que salvo Enrique Ponce, que ha roto todos los récords, es algo muy difícil de conseguir. Siempre he sido muy esclavo de mi profesión y me gustaría que esa etapa se cerrara con esta fecha en cierto modo y seguir con un camino en el que mande yo más sobre mi tiempo y mis circunstancias. No sé cómo será porque no me lo he planteado bien aún. Imagino que será lo que me salga en ese momento, pero sin esa responsabilidad que he tenido hasta ahora porque creo que hay relevo en la Tauromaquia y son ellos los que deben tirar de la Fiesta.

-¿No se habrá planteado la idea de parar?

-Para nada, no es algo que se me pase por la cabeza. Quiero hacer una temporada asumiendo todo el peso, repleta de retos como siempre y el tiempo dirá. Ahora mismo no tengo ningún planteamiento de dejar de torear o de descansar.

Así de rotundo y de sincero, como su toreo. No hay pausa en la carrera de El Juli, con una nueva temporada en la que cumplirá su vigésimo aniversario de su doctorado de la manera que lo ha llevado hasta aquí, tirando del carro como merece su responsabilidad de figura, midiéndose con todos y en todos los escenarios. Comenzó la temporada en Castellón tras no poder comparecer en Olivenza por no estar recuperado de la cornada sufrida en Bogotá. Y reapareció en la Magdalena de manera deslumbrante.

-Fue una pena no poder comenzar la temporada en Olivenza, donde estaba anunciado dos tardes, una de ellas con Ginés Marín y un toro de Victorino como atractivo.

-He tenido mala suerte. La cornada se me complicó por culpa mía, por querer forzar para llegar a Olivenza y me salió un seroma, me tuvieron que volver a drenar y fue imposible llegar, no tenía ni el mínimo físicamente para estar al nivel que debo estar. Me dio mucha pena porque era una de las bases de la feria y todo se había hecho con mucha ilusión. Me dio rabia no poder estar.

-No pudo estar en Olivenza y reapareció por tanto en Castellón y lo hizo con tono reivindicativo, desatado, como enfurecido. ¿Es la sensación que quería dar en la plaza?

-Es la sensación que los toreros queremos dar siempre, luego las circunstancias hacen que unos días te encuentres mejor y que otros no llegues a ese nivel. Sí tenía mucha ilusión, muchas ganas retenidas de todos estos días, tuve la oportunidad de que los toros me dejaran expresar lo que sentía y me salieron muchas cosas. Estuve muy feliz y fresco.

-¿Llevaba algún mensaje, era una actitud de decir ¡aquí estoy yo!?

-No, no me veo en ninguna posición de reivindicar nada. Es más, después de 20 años estando en el lugar que estoy, es absurdo reivindicar nada, con mis virtudes y mis defectos como todo el mundo. Lo que sí hago es salir a la plaza sabiendo que tengo muchas cosas que expresar.

-Estas circunstancias, esa manera de salir a la plaza, me recordaron mucho a aquella temporada del año 2000, cuando le dejaron fuera de Valencia y mató la de Victorino en Castellón como respuesta a una injusticia. 

-Bueno, lo de Valencia ha sido muy raro. A estas alturas y después de tantos años ya sabes cuándo te quieren contratar y cuándo no, y de hecho no tengo ningún problema ni con ninguna plaza ni empresario, la situación es totalmente clara, pacífica y estable, entonces cuando no te quieren contratar se nota enseguida por muchos motivos, porque la feria la encaran por otro camino, o por las cosas que pasan en el toreo, son circunstancias que las entiendes y no hay que darle más vueltas. Sí que me sorprende porque la actitud mía con Simón Casas siempre ha sido muy favorable, él ha apostado por mí, yo también he apostado mucho por él y sí se veía que había alguna rareza.

-En Madrid, sin embargo, Simón Casas sí ha contado con El Juli.

-La actitud de la empresa de Madrid ha sido totalmente distinta. Ha habido entrega para que yo fuera a Las Ventas y como hemos sido conscientes de ello, mi posición era absoluta de ir y se ha arreglado, aunque con algunas trabas internas del mundo del toro, de terceras personas, pero tanto la actitud de la empresa como la mía ha sido de estar en Madrid. Salvo eso, no hay ninguna anomalía.

“Me gustaría que esta etapa se cerrara con esta fecha y seguir un camino más libre, sin tanta responsabilidad; creo que hay relevo en la Fiesta”

-¿Me habla de trabas? Me cuesta creer que todavía haya alguien que quiere fastidiarle esa celebración de sus 20 años de alternativa.

-No voy a entrar en ninguna guerra, pero ha habido actitudes internas de gente que ha hecho todo lo posible para que las cosas no fueran por el camino que debían ir. Pero bueno, lo entiendo como parte de esta profesión y le doy la vuelta a lo que pretenden, porque me hace sacar lo mejor de mí y me mandan una motivación especial a la hora de prepararme, ilusionarme y no relajarme. Al final, ¿sabe una cosa?

-Dígame.

-Pues que me hacen un favor.

-Dicho queda. Seguimos con Las Ventas, donde está anunciado mano a mano con Ginés Marín. ¿Contento?

-Mucho. Era evidente y obvio que quería ir a Madrid sí o sí, y hemos encontrado un camino distinto y especial. Todos sabemos lo difícil que es Las Ventas, pero a priori es una tarde de gran expectación, con un mano a mano con el torero triunfador del San Isidro pasado. Sigo en esa línea de apostar por los toreros jóvenes y estoy contento, me siento identificado con el cartel. Ya que en Olivenza no pude estar en ese mano a mano, pues qué mejor sitio que volverlo a hacer en Madrid.

-Esa actitud con los jóvenes siempre ha sido muy propia de El Juli. Se ha medido con todos. En Antequera hay un cartel muy interesante con Roca Rey y Ginés Marín. La Fiesta necesita ese tipo de carteles, que las figuras consagradas se midan con las nuevas generaciones y les den paso. 

-Siempre lo he entendido así, es justo y muy bueno, creo en la renovación, hay que crear esa expectación porque la gente quiere ver a esos toreros con las figuras, los quiere ver competir… siempre lo he tenido muy claro, sobre todo desde aquella tarde de Albacete en la que sentí esa pasión en los tendidos difícil de ver, fui consciente de que ese era el camino. A veces no se valora mucho, se ve como algo normal pero es un gran gesto de los toreros que alternan con los jóvenes porque, qué duda cabe que están arreando y apretando y que te ponen las cosas muy difíciles.

“Lo de Valencia ha sido muy raro. Cuando no te quieren contratar se nota. Sin embargo, la actitud de la empresa en Madrid ha sido distinta y se ha arreglado, aunque con trabas internas del mundo del toro, de terceras personas”

-¿Esa rivalidad le crea una motivación especial para crecer como torero, para salir espoleado a la plaza?

-Por encima de todo soy aficionado a los toros y me gusta torear con toreros buenos porque siempre te hacen sacar lo mejor de ti. En ese aspecto me siento muy lleno, muy vivo en la plaza, no me siento con una actitud pasiva con respecto a mis compañeros, sino todo lo contrario, me gusta competir, alternar con ellos, que estén bien y al menos, intentar yo estar mejor.

-¿Crees que hay cantera para el relevo?

-Hay toreros para ello que lo están demostrando en la plaza y que deben dar el paso. Evidentemente, los que aún estamos ahí no lo ponemos fácil, pero hay toreros extraordinarios con una gran capacidad para llevar el peso de la Tauromaquia, es lógico y su obligación.

-Eso significa quitarle a usted responsabilidad y peso en muchas ferias.

-Soy consciente de que en una época de mi vida tenía cierta soledad ahí arriba, y ahora ese peso se diluye, la responsabilidad está más repartida. Esa presión es la que impedía desarrollarme artísticamente del todo porque te sientes obligado a triunfar y a llevar el peso de todo. Ahora siento que los demás sí llevan parte de ese peso de la Tauromaquia y eso, por encima de que sea bueno o malo para mí, es positivo para la Fiesta. Por mi madurez y mi situación me ha liberado a la hora de torear, cosa que agradezco también. Eso no significa que no sienta la presión, pero es de una manera distinta.

-Está dos tardes en Sevilla, pero no el Domingo de Resurrección. ¿Le ha dolido no estar en una fecha tan lujosa?

-No, la verdad es que no es algo que me duela especialmente, no tengo ese sentimiento de otros años en los que sentía que se estaba en guerra conmigo o yo con el toreo, entiendo que en eso manda el empresario y voy muy contento a Sevilla y también a Madrid. Sí que ha habido un único lastre en este inicio de temporada.

-¿Cuál?

-Valencia

-Imaginaba.

-Me ha dado mucha pena porque es una de mis plazas, con una afición a la que quiero, que me encanta y con la que me siento muy identificado. En los últimos años los triunfos han sido rotundos, y sí es verdad que tengo esa sensación de pena de no haber estado en esa plaza.

-Queda la Feria de Julio.

-Efectivamente. Ojalá pueda estar, es una de mis plazas favoritas.

-Surgieron rumores de que en Las Ventas su apuesta iba más encaminada al aspecto ganadero. 

-Hemos apostado por tres ganaderías que en Madrid tienen un historial importante. Alcurrucén y Victoriano del Río son dos ganaderías con las que yo he salido a hombros en Las Ventas, y Garcigrande fue la triunfadora el año pasado. Yo busco poder expresar mi tauromaquia en esa plaza y dentro de todas las dificultades que conlleva esa plaza, que es una gran lotería, hemos considerado que son las tres ganaderías con más opciones o mayor regularidad para yo poder hacer lo que siento en la plaza. Pero eso solo el tiempo lo dirá.

-La de Garcigrande es una de sus ganaderías favoritas. ¿Qué tiene esa divisa para que le guste tanto?

-Por encima de los tópicos y los clichés, creo que es un toro que ha conseguido una regularidad, una movilidad en sus embestidas y una humillación superior a otra serie de ganaderías. Ahí están los resultados. El peso de la Tauromaquia recae sobre las ganaderías que hacen que los toreros triunfen, y eso a veces es un camino ingrato porque a veces la gente suele relacionar el éxito y el triunfo con la “facilidad” de esas ganaderías a la hora de torearlas, y para mi gusto no es así. Relaciono el éxito con las opciones que tienes para triunfar. Estamos en un mundo repleto de tópicos difíciles de solventar y que en el mayor de los casos, no son justos.

-Siguiendo con el tema ganadero, es un año especial también para Victorino y de hecho, se anunció con un toro en Olivenza. No sé si habrá oportunidad de verle esta temporada con esta divisa. 

-Es una ganadería distinta que tiene otro tipo de connotación y a lo largo de la temporada sí me gustaría hacer algo con esta divisa. Ya en Olivenza iba a matar un toro de Victorino y en Madrid, ha habido otras opciones dirigidas en ese camino que se han truncado por muchas cosas, pero la temporada es muy larga y algo haré. Ojalá se me pueda ver con un toro distinto y se me pueda ver bien.

“Por encima de los tópicos y los clichés, el de Garcigrande es un toro que ha conseguido una regularidad, una movilidad en sus embestidas y una humillación superior a otras ganaderías”

-¿Qué le gustaría lograr en Las Ventas, esa plaza tan especial para El Juli?

-Me gustaría por encima del éxito y de todo, poder vaciarme, tener una tarde amplia en mi tauromaquia. Pienso en Madrid y no me viene a la cabeza un triunfo rápido, circunstancial, un momento, una faena… no. Quiero una tarde plena, redonda, en la que se vea la amplitud de toda esa tauromaquia que he podido vislumbrar durante todos estos años. Esa plenitud y redondez como torero que he vivido en algunos momentos y que añoro es poder llegar al público de Madrid con mi entrega.

-Haciendo referencia a esa amplitud y largura de su tauromaquia, en Castellón se vio al Juli de los inicios: la lopecina, la larga cambiada, el desenfado en el toreo de rodillas… creía que todos esos recursos los tenía aparcados. 

-La base de mi tauromaquia es el toreo largo, profundo, el conocimiento del toro… pero sí hay cosas de mi personalidad que me gustan y que cuando estoy disfrutando, suelto y fresco, también me gusta expresarlas. El quite de la lopecina, que en mis inicios me dio tanto éxito, por ejemplo, ahora lo hago de una manera más perfeccionada e incluso me siento artísticamente, siento que el toro va en los vuelos y se resbala hasta el final del capotazo. Que pueda tener arranques de pasión o entrega, nunca está de más.

-Profundidad, largura, estética, despaciosidad… ¿hacia dónde va encaminada su evolución, su búsqueda por el toreo perfecto?

-Hacia el toreo que siempre he querido. A veces, de una manera muy extrema, lo he expresado muy arrebatadamente, y ahora intento hacerlo con más naturalidad, más estética, más verdad… la evolución lógica de saber que hay un camino hacia adelante, porque no considero que haya llegado a lo mejor de mí, aún tengo mucha tauromaquia en la mente y en el cuerpo para expresarla y eso siempre es una motivación. Sé que puedo llegar y de hecho a veces consigo dar una tauromaquia mejor.

“¿Victorino? A lo largo de la temporada sí me gustaría hacer algo con esta divisa. Ha habido opciones que se han truncado pero ojalá se me pueda ver con un toro distinto y se me pueda ver bien”

-En ocasiones ha sacrificado la estética por buscar la profundidad.

-Porque me gusta más torear bien que torear bonito, me emociona más. Prefiero sentir que el toro va empujando la muleta, que lo llevo dominado en los vuelos y que se va ralentizando por abajo, que ponerme derecho y que el toro pase. Esta no es una posición extrema y sé que dentro de ese concepto de que el toro vaya como yo creo que debe ir, hay que intentar que la expresión sea más estética. Es algo que lo entiendo y algunas veces lo consigo. También es cierto que los toreros largos o que tenemos mucha capacidad, tenemos la obligación de torear casi todos los toros, y los que no embisten bien, es difícil torearlos bonito, por lo que eso no se valora en su justa medida.

“Sé que hay un camino hacia adelante en mi evolución, no considero que haya llegado a lo mejor de mí. Sé que puedo llegar, y de hecho a veces consigo dar una tauromaquia mejor”

-¿Cuál es El Juli que más llega al tendido?

-Cuando más creo que llego es cuando siento lo que hago, cuando me emociono toreando y al final, después de muchos años, he visto que es lo que más me compensa porque cuando un torero se expresa y se siente, consigue una plenitud que no te la da el éxito ni las orejas ni las crónicas… esa sensación interna de satisfacción es lo mejor de la Tauromaquia y está por encima de otras cosas que ahora mismo, la verdad, no me importan mucho.

-Cuando alguien como usted lo ha conseguido todo en el toreo, ¿qué le motiva para seguir con esa ambición y esa raza?

-Por encima de todo me motiva la Tauromaquia, que es lo que más me llena, y que a veces la confundimos con el negocio taurino. El toreo está por encima de todo, lo que pasa es que la vida es como es, y hay que triunfar, ganar dinero, ser el número uno… pero lo verdaderamente bonito de esta profesión es torear un toro y que vaya a la velocidad que quieres, que lo sientas en la muñeca, que lo vacíes y que sientas que el toro se ralentiza, que te lo enroscas a la cintura, que lo dominas… esa sensación es lo que me hace seguir toreando, porque por lo demás, todas esas otras cosas ya no me hacen ilusión, me refiero al dinero, a torear más que nadie, a las orejas… Ahora las prioridades son otras.

¿TAMBIÉN TORERO A CABALLO?

De todos es sabida la pasión de Julián por los caballos. Y sorprendió su dominio toreando a caballo en aquel festival de La Puebla del Río de 2013. Por todo eso, no es ninguna idea descabellada que Juli tuviese en mente hacer algún tipo de guiño en ese sentido, en una temporada tan especial para él. “Es un mundo que me gusta y lo respeto mucho también, pero de manera profesional no veo ahí mi camino. No se ha pensado nada exactamente sobre el tema, pero es verdad que ha ha habido toreros que en ocasiones, o en algunos festivales de manera ocasional han podido hacer alguna incursión en el toreo a caballo. Ahora mismo no hay nada. ¿Que algún día pueda haber algo?, pues no te digo que no”, asegura dejando entreabierta esta posibilidad.

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