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Cultoro resume el gran 2017 de El Juli

Cultoro resume el gran 2017 de El Juli

domingo, 5 de noviembre de 2017

Pronto comenzó triunfando en este 2017 El Juli, y lo hizo en tierras colombianas. En una demostración superior de conocimiento del oficio de torear, ante el último toro de la feria, Julián López, El Juli, se coló en la lucha por la réplica de la Catedral de Manizales que premia al máximo triunfador, en el dueño y señor de la feria el 9 de enero.

El Juli escuchó silencio y vuelta al ruedo en otra de las grandes tardes mágicas de la libertad, acaecida en la Santamaría de Bogotá. No ayudó demasiado el lote de Julián, pero lo importante fue su capacidad de sobreponerse a él y sonsacar importantísimas tandas a su segundo ejemplar de Ernesto Gutiérrez.

Ya el 3 de febrero, y en un nuevo periplo mexicano dentro de su invierno, un trofeo fue su resultado en la plaza de toros Santamaría de Querétaro frente al encierro de Xajay. Pero la auténtica revolución precisamente con ese mismo hierro llegaría días más tarde, concretamente el 5 de febrero, cuando logró desorejar al segundo ejemplar de su lote en la Monumental Plaza México. Era la Corrida del 71 aniversario y se lidiaron toros de Teófilo Gómez.

La primera cita de la temporada europea acaecería en la feria de Olivenza, pues oreja y dos orejas fue el resultado del torero madrileño frente al encierro de Garcigrande, lo que daría pie a una de sus grandes tardes en la temporada: la de Valencia, primer puerto de primera categoría que pisaría esta campaña.

VALENCIA

Hasta las tejas estaba el tendido para aplaudir a la terna, porque reservaba el cartel lo mejor para el final. Con El Juli, Talavante y Simón en el último paseíllo no necesitaba San José ni dádivas ni palcos, porque éstas al final juegan en contra de tres tíos que revalidaron nombre y sitio aunque no hubiesen cortado nada y de una vacada que no necesita regalos para permanecer en la cima. De triunfal -como hubiese sido el festejo- a triunfalista -como lo hizo el palco- media sólo el error de un presidente que debió querer su minuto de gloria al lado de los toreros.

Y no merece ese tipo juntarse con un Juli en inmenso crecimiento en cada una de sus faenas, imperioso con los animales y certero en las soluciones para demostrar por qué manda en esto. Fue el orgullo de figura del toreo el que le reventó el pecho con el cuarto cuando su proceder gazapón e incómodo se le deslizó por la muleta sin entrega ni concierto. Lo dejó el madrileño sin atosigarlo, pero echando abajo el trapo para pararle las intenciones y las pezuñas. Allí lo hizo suyo. Faena de construir primero limando esquirlas y emerger después, poderoso, sobre la adversa condición del de Domingo. No le importaron los tiempos muertos entre serie y serie de cara tapana y máxima convicción, porque fueron necesarios para que no parase después. Y entonces salió la muleta por delante y por detrás, en un circular inmenso que no acababa allí porque ya esperaba la bamba vuelta del envés sin enmendar el sitio de las plantas enterradas. Poderoso Julián, sabedor de su inmensa capacidad para hacer que rompan los toros. Y para cautivar a un tendido que ovacionaba en pie cuando había perdido la esperanza nada más ver la mediocridad del toro. Ahí salió a relucir también la del palco, que sacó un pañuelo azul incomprensible del que se acordaba el respetable cuando paseaba Julián las dos orejas. Inaudito.

Antes le había cortado una oreja al abreplaza, con el que se dobló en el inicio muletero con tanta suavidad como poder. Ofreció tiempo Julián, para citar con toque fuerte y en la misma cara, empeñado con razón en que no parase el funo en su espeso pasar. Y allí gana siempre la precisión del de Velilla, que supo, además, apretar en los embroques y siempre muy por abajo a un animal que llegaba dormido y corría el peligro de aburrirse y claudicar. Antes lo despenó Julián de estocada efectiva para pasear su primer pelo. Porque San José no quiere penas y ahí tiene en Julián a su mejor paladín.

DE CASTELLÓN A MADRID

Una oreja fue el resultado de su comparecencia en la plaza de toros de Castellón para su Feria de la Magdalena, pero lo realmente importante de aquel día era su vuelta a este bello escenario taurino del Levante español tras cinco años de ausencia. Un día más tarde, el 26 de marzo, haría el paseíllo en la localidad murciana de Cieza frente a una corrida con el hierro de Daniel Ruiz de la que obtuvo dos orejas del segundo de su lote.

De ahí, a su primera tarde de la temporada en la Real Maestranza de Sevilla, en la que hizo el paseíllo el 27 de abril sobreponiéndose a un encierro sin fondo pero sobre todo formas con el hierro de Garcigrande en la catedral andaluza de la tauromaquia. Tampoco la corrida de Daniel Ruiz en el Baratillo le sirvió para el triunfo a El Juli, que vería su siguiente cita en la plaza de toros de Las Ventas el 25 de mayo para estoquear el encierro de la casa de su apoderado: Alcurrucén.

Corridón de los hermanos Lozano del que destacó el bravo sexto que permitió a Ginés Marín desorejarlo; a punto de la Puerta Grande con el peor lote El Juli, que cortó una oreja de su primero y a punto de salir a hombros en el segundo de su lote.

Eso le llevaría a otra conquista: la de la plaza de toros de Cáceres, cortando tres orejas frente al encierro de El Pilar el 27 de mayo en lo que suponía la vuelta de las corridas de toros al coso de la Era de los Mártires. El 28 de mayo en Sanlúcar de Barrameda indultaría un toro con el hierro de Zalduendo y le cortaría las dos orejas a su primero, en un nuevo deleite del matador.

Oreja y oreja pasearía en una célebre cita como es la de Aranjuez por San Fernando, al lado de dos toreros como Pepe Luis y Morante, ganándoles la batalla. En Nimes, en plena feria de Pentecostés días más tarde, pasearía Juli un premio del encierro de Garcigrande, mismo hierro que se lidió en la localidad portuguesa de Santarém en la que dio vuelta en ambos.

Una oreja el día del Corpus en Toledo embalaría al madrileño a la corrida de la Beneficencia de Madrid, que merece capítulo aparte.

CRONICA BENEFICENCIA

Sabían los Lozano lo que embarcaba el lunes en El Cortijillo. Sabían Pablo, José Luis y Eduardo –toda una vida dedicada al toro en la taquilla, en el ruedo y en el campo- que ahí iba algo gordo. Como siempre que van a su plaza. Y es que íntegramente vivir por y para este espectáculo invirtiendo en él el beneficio que de él se ha sacado es amor pasional y no banal. Y eso al final se recoge.

Bien lo sabe también el torero de la casa: por encima del bien y del mal está un Juli que, con el peor lote, casi pudo acompañar en hombros al triunfador. Y pitaron los de siempre. Le dio trincherazos de dominio y tremenda belleza a ese segundo. Y seguían pitando. Acalló de cara al mostrador el peligro sordo de aquel "Castañuela”. Y seguían erre que erre con el palique silbador. Y le cortó la oreja acallando a todos: toros, preludios e incluso insultos, que los hubo, como delatadores de su condición. Pero supo Juli hacer dócil la mansedumbre de un toro que sí le aguantó porque le hizo las cosas perfectas, acompañando la condición mansa con la pulcritud en los muletazos por bajo. Y el premio. Y los pitos de los de siempre. Y la plaza boca abajo porque, en condición de maestro, supo López pasear y exhibir su carrera en esta plaza en una sola faena.

También el "Cornetillo” cuarto, al que un pinchazo privó de ser el toro de la Puerta Grande, rompió entre la eternidad que le aguantó a sus pitones. Y vio que el derecho era el suyo… pero lo toreó por el izquierdo para tapar las bocas que largaban de su poderío para volver a cuajarlo de nuevo por el contrario y pasárselo de aquí hacia acá. Y dos navajas como pitones, oiga. Y la Puerta Grande esfumada en un pinchazo. Y el camino, una vez más, de tres semanas de espera hasta su siguiente cita capitalina entre odios y rencores al que es torero de Madrid por lo civil o por lo criminal. A pesar de los de siempre.

EL INTENSO VERANO DE EL JULI

Un encierro de su propia ganadería, El Freixo, era el que se lidiaba en la plaza de toros de Alicante el 23 de junio, fecha en la que El Juli paseó tres orejas y se erigió como máximo triunfador del serial levantino. Un premio paseó de un toro de Hermanos Sampedro en la feria de Burgos, para salir en hombros de una feria señera del norte español: Santander. Oreja y oreja paseó el día 27 de julio en el coso de Cuatro Caminos, mismo resultado que el que obtuvo con el encierro de Alcurrucén en la feria de la Peregrina de Pontevedra.

 

Silencio en su lote escucharía ya mediado agosto en una feria de Dax en la que le tocó el peor lote de la corrida de Domingo Hernández, para que protagonizase una tarde histórica en la plaza de toros de El Puerto de Santa María.

El madrileño cortó cinco orejas y un rabo en su regreso al destierro portuense. Seis años sin estar, y después de lo vivido, llegó para no irse más. Cumbre del diestro de Velilla de San Antonio, que firmaba en la Plaza Real, una tarde para enmarcarla en los anales del toreo por antológica. Borrachera de toreo de El Juli en una mano a mano para la historia. Inolvidable por los dos frentes, la apoteosis de Julián y el desasosiego de Morante, que anunció su retirada momentánea tras la finalización de aquella corrida.

No tendría suerte El Juli en sus dos siguientes tardes: San Sebastián y Gijón, saliendo ovacionado con los encierros de Garcigrande.  Sí pudo, en Guijuelo, mostrarle su concepto a la afición salmantina, que vio cómo desorejaba al primer ejemplar de su lote con el hierro de Vellosino.

Silencio y ovación fue su resultado en la plaza de toros de La Malagueta, cortando un rabo en su siguiente paseíllo en la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda, unas horas más tarde. De nuevo volvía a hacer historia ante la afición gaditana.

Su paso por Bilbao esta campaña se resumió en una doble ovación con las corridas de Garcigrande y Jandilla, pero dos orejas pasearía en la feria de la Virgen del Mar de Almería del encierro de Zalduendo alzándose máximo triunfador de la tarde y de la feria. Mismo resultado de doble premio fue el que Juli obtuvo en su tarde en Cuenca también frente a la de Zalduendo, hierro que también mató en el coso de Campos Góticos de Palencia, saliendo a hombros también de San Antolín.

Una de Santiago Domecq fue la que en Mérida desorejó Julián, conquistando de nuevo a la afición extremeña con su concepto y seguridad. Tres orejas paseó en la localidad ciudadrealeña de Alcázar de San Juan y un indulto viviría la plaza de toros de Valladolid.

De Daniel Ruiz fue aquel toro que fue clave para entender la feria de la Virgen de San Lorenzo esta temporada en una de las obras cumbres de Julián a lo largo de toda la campaña. También la tarde de la Feria del Arroz de Arles fue punto álgido de este 2017, pilar para entender el concepto del extremeño y epicentro de su temporadón también más allá de los Pirineos.

Tres orejas se llevó del mano a mano con Ginés Marín en tierras jiennenses, en una plaza de Andújar que se llenó para la ocasión y que sirvió para dar paso a dos ferias de la importancia de Murcia, en la que paseó una oreja, y Salamanca, en la que cortó dos.

Las tres orejas de Abarán cerrarían la temporada, pero antes, dejó una doble tarde para el recuerdo en la feria de Albacete. La primera de ellas le valió un trofeo, pero fue la segunda especial colofón a un 2017 para la historia de Julián López El Juli.


El Año 2017 de... El Juli from Cultoro TV on Vimeo.

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