Crónicas

Crónicas de Julián López

Madrid: El Juli, en maestro, recoge una ovación tras petición de oreja

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
07/06/2007 Madrid El Juli, Castella, Talavante Garcigrande Ovación tras petición y silencio

Madrid. Jueves 7 de junio de 2007


Feria del Aniversario. Con lleno de “no hay billetes” se han lidiado seis toros de Garcigrande, nobles y con poca transmisión por lo general.


El Juli (de nazareno y oro) ovación tras petición y silencio; Sebastián Castella (de fresa y oro) oreja y palmas; y Alejandro Talavante (de marino y oro) silencio y ovación


”Juli tuvo que enfrentarse a dos toros y a los treinta de siempre. Al primero lo lidió a la perfección. Todo a favor del toro. Sólo hubo un muletazo de prueba. Y a partir de ahí, dos series ligadas, templadas, llevando largo al toro. Cuatro y el remate. Por dos veces. Y tibias palmitas. Aguantó sin moverse del sitio Juli, que lo ligó entonces en otras dos series importantes al natural. Enganchándolo y llevándolo cosido a la tela, siempre al hocico. Ahí se descaró Julián y pareció reaccionar la sombra. El toro empezó venirse abajo, Juli lo sacó a los medios y le dio más sitio y tiempo. Llegó entonces un cambio de mano primero y un circular ligado con el de pecho y un molinete, después. Estocada algo trasera, pero que tiró al toro sin puntilla. Con el cuarto lo intentó dándole tiempo, sitio y aire. Siempre a media altura. Así había que dar confianza al toro. A ver si se aguantaba. Después no quedó más remedio que bajar la mano. Y el toro no rompió. Se rompió más bien. No había agua que sacar del pozo”. Por Mario Juárez (burladero.es)


“Primero hubo, a cargo de El Juli y ante un toro de Garcigrande con más bondad que fondo, una lidia y una faena de particular primor. La lidia, con la precisa y severa inteligencia que distingue a El Juli, fue casi matemática. Pero la revolera de remate del saludo tuvo lírico acento. Un punto distraído el toro, negro burraco, el más grandullón de la corrida. Al primer patinazo se oyeron unas palmas de tango y los primeros chillidos de los reventadores. Fijo en una primera vara de empujar, resistió en una segunda trasera. Castella salió a quitar por chicuelinas deshilvanadas. Más un reto que un quite pareció. Arriba en banderillas, arrancado como un bólido por las dos manos, el toro se empleó pero sin asentarse nunca del todo. Escarbó también. Tendía a reponer por las dos manos y a distraerse. Lo toreó con autoridad, cabeza, temple y tiento El Juli, puesto enseguida donde hay que ponerse. Sólo el segundo muletazo, fuera de las rayas y de largo, fue ya en el embroque natural. Ese y cuatro más ligados con el cambiado y sin perder paso entraron en ramo de una primera tanda. Seguida vino otra casi idéntica. Lindamente. El eco de las dos fue algo frío. El precio habitual de todo primer toro de corrida. No tan frío si se calcula que la facción que revienta por sistema a El Juli en Madrid parecía haber estado haciendo gárgaras o cargando pilas. Los hizo, sin embargo, callar El Juli, que se cambió de mano pero no de sitio para tirar del toro con la izquierda y traerlo enganchado por el hocico mismo. En dos tandas tan ligadas como cualquiera de las otras. Con el ajuste que convino al toro. Y el pulso. Cuando la cosa cobraba temperatura, volvieron a hacerse sentir los cincuenta de las palmas de tango. Que no iban por el toro aunque lo pareciera. A los medios se fue entonces El Juli para provocar dos voluntades: la del toro, que se estaba desinflando y hubo de ser aliviado en cites de largo, y la de esa mayoría silenciosa, inerte, neutra o desconcertada de tantas veces. Con el toro ya al límite, Julián ligó en el platillo un circular cambiado con uno de pecho y un rumboso molinete. Los sólo cinco muletazos con que El Juli cerró e igualó al toro fueron puro garbo. Rácano el premio para tanto primor. Una excelente estocada algo trasera pero sin puntilla. Rodó el toro. Justo cuando iba a derrumbarse, el presidente, con rigor de relojero suizo, sacó el pañuelo del aviso. No hubo mayoría de pañuelos, ni oreja, ni, por tanto, reconocimiento para tantas cosas y tan suculentas”. Por Barquerito (Colpisa)

Foto: Vivas (burladero.es)

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