Crónicas

Crónicas de Julián López

El Juli a hombros en Valencia

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
10/11/2005 Valencia, Venezuela Leonardo Benítez, El Juli, César Girón El Paraíso Ovación y dos orejas

VALENCIA (Venezuela). Jueves 10 de noviembre de 2005

Con buena entrada, tres cuartos de plaza, se han lidiado toros de El Paraíso. El festejo se retrasó media hora por la lluvia.

Leonardo Benítez (de fresa y oro) Oreja y ovación; El Juli (de grana y oro) Ovación tras petición y dos orejas; César Girón (de perla y plata) Palmas y palmas.

 El Juli salió en hombros.


"El Juli entregado a Valencia ganó dos trofeos". Por Alfredo Fermín (Diario El Carabobeño)
El Juli, en sus dos actuaciones, volvió a demostrar por qué es un astro mundial del toreo, como lo hizo en su presentación anterior en La Monumental. Con Referendo, de 430 kilos, El Juli hizo una faena completa. Toreó con el capote muy templado. Hizo un variado quite echándose el capote a la espalda, faroles, chicuelinas y empezó. Con la muleta llevó el animal a los medios. Lo toreó por la izquierda con temple, con derechazos apretados para escuchar la música. Se adornó con cuatro estatuarios y entró a matar derecho como una vela. Pinchó, pegó una estocada que requirió la puntilla. La gente pidió oreja. Pero la faena no fue valorada. Pudo haber dado la vuelta al ruego pero en señal de molestia no lo hizo. En el segundo, el joven torero, que ya no tiene aspecto de niño, se enfrentó un toro abanto (aturdido) que en otras manos no hubiese sido imposible lograr la memorable faena de esta noche tanto con el capote como con la muleta. Deleitó con el quite de su invención La Lopecina, con la capa después que el animal fue a los caballos. Con la muleta dio lecciones de derechazos, naturales, molinetes y otros pases que fueron un derroche del arte de torear. Pero, cuando estaba en el mejor momento, el toro lo desarmó por lo cual la música, que alegraba la noche se paró. Siguió remontando la faena y, con la raza que sólo tienen las figuras, volvió a dar otra tanda con la derecha, para que la música se repitiera. Así preparó al animal para una faena cuya estocada obligó a la presidencia a otorgar dos merecidas orejas para ganar el trofeo de El Carabobeño.

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