Crónicas

Crónicas de Julián López

El Juli realiza al toro Desván una faena para la historia

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
04/10/2002 Vistalegre Curro Vázquez, El Juli Capea, Hros Baltasar Ibán, Victoriano del Río Ovación, oreja y dos orejas y rabo

Palacio Vistalegre (Madrid). Viernes 4 de octubre de 2002
Con unos 10 mil espectadores en los tendidos del Palacio se ha celebrado una corrida extraordinaria en la que, en un mano a mano, se despedía Curro Vázquez y se presentaba Julián López “El Juli”.
Se han lidiado seis toros de las siguientes ganaderías: Dos toros de Pedro y Verónica Gutiérrez, lidiados en segundo y quinto lugar; un toro de Las Ramblas, el primero; uno, lidiado en tercer lugar, de El Pilar; el cuarto de Baltasar Ibán; y el sexto de Victorino del Río con el hierro de Toros de Cortés que fue premiado con la vuelta al ruedo.

Curro Vázquez (de tabaco y oro) Ovación, gran ovación y gran ovación; El Juli (de grana y oro) Ovación tras leve petición, oreja y dos orejas y rabo

mundotoro

LOS DIOSES ESTÁN CON NOSOTROS. Por Álvaro Acevedo.
El otro loco maravilloso de la tarde, que se llama El Juli, será recordado cuando la perspectiva histórica nos lo permita, como una de las más grandes figuras del toreo de todos los tiempos. Con veinte años y habiéndolo conseguido todo, no se le adivina sin embargo el techo. Su faena al sexto, su impresionante faena a ese gran toro de Victoriano del Río, es una de las más colosales que yo haya visto. Este año, por ejemplo, alrededor de seiscientas y ninguna tan rotunda, tan poderosa, tan templada, tan conmovedora, tan profunda, tan colosal, tan apoteósica como la que ha hecho El Juli hoy en Vista Alegre. Ninguna de semejante categoría porque es casi un milagro, casi propio de un dios, ralentizar hasta el infinito la embestida de un toro, engancharlo tan por delante, llevarlo tan lejos y tan en redondo, tan perfecto, tan enterrado en la arena y tan a conciencia. Olvidado de todo, abandonado, borracho de toreo. Un muletazo ejecutado así es difícil; una serie, inverosímil; y una faena completa, la dicha más grande que un aficionado a los toros pueda soñar.
Poco importa que Julián andara a gorrazos con el flojo y chico segundo, y hasta pasó a segundo orden la manera de atacar y morder al peligroso cuarto de la tarde. La inmensa faena de El Juli al sexto pasará a los anales de la tauromaquia, y también su manera de torear a la verónica. Cada lance fue un cartel de toros que daba tiempo a pintar a tiempo real porque en cada uno de ellos se detenía el tiempo. Si alguien lo hizo debe escribir debajo del papel: 'Esto es un lance de capa'.

ABC

INCONMENSURABLE ADIÓS DE EL JULI PARA UN TORERO INOLVIDABLE. Por Zabala de la Serna.
Juli lo cuajó con el capote de salida, hasta más allá del platillo, en un mar de lances plenos, despaciosos, sentidos, como si de repente, y perdón por la comparación si es que hay que solicitarlo, Curro Vázquez se hubiese metido en el pequeño cuerpo. Y quitó con la batuta de la maestría y la caballerosidad de los grandes: tras invitar a participar a Saleri, el sobresaliente, hizo lo propio con el veterano maestro, que desmayó media verónica cumbre, dormida, un crujido de palmas y oles. Montera en mano saludaron los tres.
Banderilleó El Juli, que me importa poco. Brindó a Curro y se puso a torear, con la muleta a rastras, en los mismos medios, en el son de la faena de Zaragoza del 2000, que también le valió un rabo, pero más despacio aún; la tercera tanda zurda paró el tiempo, ligada e interminable, una sola pieza. Sobre la mano derecha trazó los viajes con los riñones hundidos hasta los talones; y siguió como en una noria de derechazos. A pies juntos regresó al pitón izquierdo, se inventó un afarolado que fundió con un ayudado por bajo, y después vino el lío de los que querían el indulto, y las dudas que desfiguraron levemente el final de la obra, que si lo mato, que si no. La estocada acabó con la brava vida de «Desván» y encumbró a El Juli con el rabo.

www.eljuli.com

Hoy sí. Tras referirnos hace unos días sobre la faena de El Juli en Logroño como una faena casi soñada, hoy lo podemos decir con la boca abierta para calificar la inolvidable, antológica y soñada faena que el maestro El Juli ha bordado a un magnífico toro de Victoriano del Río.
Es la mejor faena de lo que llevamos de SIGLO XXI, y seguramente, una de las más grandes, o la que más, que cualquier aficionado de muchos años haya podido ver.
Enhorabuena a todos los que estuvieron en este 4 de octubre de 2002 en el Palacio Vistalegre de Madrid y gracias, ante todo, a El Juli por descubrirnos los nuevos horizontes del toreo.

Compartir en facebook Compartir en twitter