Crónicas

Crónicas de Julián López

El Juli, que pasea cuatro orejas y un rabo, indulta un toro

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
08/09/2001 Arles Espartaco, El Juli, Juan Bautista Zalduendo Dos orejas y dos orejas y rabo simbólicos

Arles (Francia). Sábado 8 de septiembre de 2001
Lleno de "no hay billetes". Toros de Zalduendo, de buen juego, sobre todo el quinto, de nombre "Invencible" que fue indultado, y el sexto, para muchos incluso mejor que el del indulto fue premiado con la vuelta al ruedo.
Espartaco (de azul pavo y oro) ovación en ambos; El Juli (de celeste y oro) dos orejas y dos orejas y rabo simbolicos; y Juan Bautista (de lila y oro) ovación y dos orejas

www.eljuli.com

Con un gran respeto despidió la afición de Arles a Juan Antonio Ruiz "Espartaco". El maestro de Espartinas tuvo una tarde muy entonada, acoplándose muy bien a sus toros. A ambos los templó con su curtida técnica y si no salió de la plaza con algún trofeo fue motivo del desacertado uso de la espada.
Juan Bautista fue arrollado por su primero al recibirlo de rodillas a porta gayola. El de Zanduendo resultó noble y bueno para el torero aunque su falta de fuerzas y su sosería impidieron que la labor del joven francés llegara con más fuerza. Con otra larga cambiada, esta vez desde el tercio, recibió al sexto. Un toro excepcional y que a la postre y para muchos resultó incluso mejor que el toro anteriormente lidiado. Juan Bautista lo toreó por ambos lados y tras matar pronto y bien alcanzó el triunfo.
Aunque para triunfo y apoteosis la de El Juli. Un Juli que ha dado una tarde sencillamente magistral. Ya con su primero ofreció una lidia cabal, siempre pendiente de las distancias y los terrenos que el toro necesitaba. Y se lució el madrileño en el recibo con unas verónicas a pies juntos. Y también brilló en los tres pares de banderillas. Pero fue en la muleta donde El Juli acabó por entusiasmar tras realizar una faena perfectamente conjuntada. Muletazos por ambos pitones, abrochando las tandas con hondos pases de pecho. Puso el colofón con una bellísima tanda por naturales a pies juntos. Y tras ejecutar contundentemente la estocada le fueron concedidas las dos primeras orejas.
La cumbre de la corrida aconteció en el quinto. Un toro que curiosamente comenzó manseando. Lo recogió Julián y lo llevó al caballo. Y aún siendo poco castigado, por expresa orden del torero, el animal cumplió. Antes de pedir los palos, El Juli realizó un fantástico quite por chicuelinas de rodillas rematas con media de ídem. El madrileño cuajó otro gran tercio de banderillas con tres pares de poder a poder. Y comenzó la faena. Rotunda, de una maestría enorme. Muletazos de nuevo por ambos pitones, templados, profundos y largos, siempre dejando la muleta en la cara del astado para ligar el siguiente muletazo, culminando las tandas con pases de pecho casi en redondo. Y para poner la guinda citó de espadas para ejecutar tres roblesinas sin enmendarse obligando al gran toro de Zalduendo a dibujar círculos en el albero. Y luego redondos invertidos, manoletinas, giraldillas... En fin, una faena apoteósica que llevó al público a pedir unánimemente el indulto del toro. Una vez concedido, El Juli simuló la suerte de matar con una palmadita en el lomo del enrazado toro de Zalduendo que regresó felizmente a los corrales. Junto al ganadero dio Julián la vuelta al ruedo bajo el clamor de un público entregado con Julián López "El Juli", con el torero y con su toreo.

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