Crónicas

Crónicas de Julián López

Colosal tarde de El Juli ante seis toros

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
13/08/2000 Marbella El Juli Fermín Bohórquez, Guardiola, Núñez del Cuvillo, Salvador Domecq, Torr. Ocho orejas y un rabo simbólico

Marbella, Málaga. Domingo 13 de Agosto de 2000

APOTEOSIS

Apoteosis, porque todo olía a extraordinario. Extraordinario, porque desde el paseíllo hasta la salida a hombros estuvo marcada por un clímax de pasión desbordante, vista muy de vez en cuando en este arte.
Y es que Julián López lo reclama, con ese torerismo juvenil y esa capacidad innata para sorprender un día sí y al otro también.
La corrida de hoy pasará a la historia de este joven maestro. Por muchos motivos. Pero principalmente por tres. Primero, porque era la quinta vez que se enfrentaba él sólo ante seis astados. Segundo, porque nunca antes había cortado tal número de trofeos en una misma corrida y tercero, y seguramente la que quedará más presente, por consumar su primer indulto en territorios europeos.
Habrá que seguir esperando para vislumbrar el techo de El Juli. De momento el listón queda ahí. Inalcanzable para muchos, franqueable solamente por los elegidos.

Con LLENO, se lidió un encierro con seis hierros distintos. Por este orden salieron los toros de: TORRESTRELLA, serio y con mucho peligro, GUARDIOLA encastado y con un buen pitón izquierdo, SANTIAGO DOMECQ el menos hecho de la corrida, sacando nobleza pero quedándose sin gas, FERMÍN BOHÓRQUEZ muy deslucido que acabó parado, TORREALTA un gran toro, con
mucha casta y repetidor y NÚÑEZ DEL CUVILLO también bravucón pero embistiendo a oleadas.
El quinto de Torrealta, "Verdeluna", fue indultado.

EL JULI de gris perla y oro (OVACIÓN, DOS OREJAS, DOS OREJAS, OVACIÓN, DOS OREJAS Y RABO SIMBÓLICAS Y DOS OREJAS) Salió a hombros. 

Con la presencia de las cámaras de televisión, de muchos famosos y bajo una enorme expectación partió plaza el diestro enfundado en un luminoso terno tórtola con los bordados en oro.
Curiosamente la tarde de hoy comenzó de similar manera a la del año pasado en esta misma plaza, donde también mató seis toros en solitario acabando con siete orejas y un rabo.
Y digo que empezó de parecida forma, porque también hoy abrió plaza un toro deslucido. Y como aquel día del 99, también El Juli sufrió una inesperada voltereta. Aunque ciertamente a de hoy, resultó más fuerte que aquella.
En un natural, el de Torrestrella, lo prendió de fea manera. No se miró el torero que despacho al peligroso astado con una fenomenal estocada tras un pinchazo. Anteriormente se había lucido en el saludo capotero con una preciosa media a pies juntos y en el quite, en el que combinó navarras y tafalleras. También lo banderilleó, como hizo con todos menos con el segundo. Tras una leve petición recibió la primera ovación de la tarde.
El segundo no permitió lucimiento en los primeros tercios así que el matador se encargó de amoldar sus embestidas para la faena de muleta. Y acertó Julián, puesto el cinqueño de Guardiola acabó por romper en el último tercio.
Con un buen pitón izquierdo que fue aprovechado por el madrileño para enjaretar naturales largos y profundos. El entusiasmo llegó al final con una capetillina que se sacó de la chistera. Tras una estocada casi entera paseó las primeras orejas.
Con una larga cambiada recibió al de Santi Domecq, al que saludó por verónicas magistrales. Tras el puyazo, El Juli volvió a realizar aquellas famosas escobinas, que resultaron bellísimas. En el tercio de banderillas puso la plaza boca abajo con tres pares colosales y poniendo la guinda al tercio con ajustados recortes. Al coger la muleta ya tenía ganada una oreja, la otra se la ganó con sus innatos recursos y una gran colocación que hicieron tapar los defectos del toro. El espadazo fue colosal.
El cuarto fue, de largo, el más deslucido del festejo. A pesar de ello, Julián quiso lucirlo en un quite por quebrados faroles y en un tercio de banderillas reunido y lleno de adornos.
Comenzó la faena de hinojos con relajados muletazos de rodillas, pero el toro no tenía más y abrevió con una estocada entera.
Nada más salir "Verdeluna" se palpó que allí pasaría algo. Un toro que desde que salió de chiqueros no paró de entregarse a los engaños. Sonaron rotundos olés en las entregadas verónicas y se le jaleó su quite por Caleserinas. También volvió a liarla con las banderillas. Pero el torero andaba ya como loco por coger la muleta. ¡Y como lo sabía El Juli! Que gran toro y que gran torero. Ambos se fundieron en una faena perfecta, tersa, sin que "Verdeluna" consiguiese tocar en ningún momento la muleta que manejaba colosalmente Julián. Ni un paso le perdió para conseguir que el toro dibujara circulares en la arena. Y aquello acabó en apoteosis. Con unos naturales inmensos y unos pases de pecho interminables convertidos en redondos.
Aunque para muletazos de vuelta entera las tres roblesinas que dio y que hicieron que aquello fuese la locura. Eran segundos mágicos, de los que se saborear muy de tarde en tarde. No tardó mucho el presidente en sacar el pañuelo naranja y El Juli se llevó al toro a los chiqueros como si fueran amigos de toda vida. En la vuelta al ruedo con los máximos trofeos y con la compañía
del mayoral de Torrealta se vivió el cenit de la pasión en un paseo apoteósico.
Tras la tempestad llega la calma. ¿O no?. No opinó lo mismo El Juli que se sentó en estribo para recibir al sexto. Y no se levantó. Y le dio ¡una verónica sentado en el estribo!
Aquello ya era para disfrutar y frotarse los ojos. No era el de Núñez del Cuvillo para lopecina, pero El Juli no quiso dejarse nada en el tintero y dejó tres ajustadísimas que hicieron que el clamor no bajara. También banderilleó, y de nuevo sacó la chistera para poner un par al quiebro. Tras otra faena sublime, con el relajo de haber hecho ya de todo, mató con una estocada que no desmereció a las anteriores y otro par orejas fueron el premio a una entrega total, sin reservas. En la salida a hombros se le aclamó como a nadie.
Y es que El Juli sentó cátedra e hizo que una tarde agosteña en Marbella pasara a la historia.

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