Crónicas

Crónicas de Julián López

El JULI arrollador en Nimes corta cuatro trofeos y un rabo

Fecha Plaza Cartel Ganadería Resultados
20/09/2014 Nimes Pablo Hermoso, El Juli Ángel Sánchez y Sánchez , Victoriano del Río Vuelta al ruedo, dos orejas , dos orejas y rabo

Plaza de toros de Nîmes. Feria de la Vendimia. Lleno aparente. Toros de Ángel Sánchez y Sánchez para rejones y de Victoriano del Río para la lidia de a pie, el segundo premiado con la vuelta al ruedo. Hermoso de Mendoza, silencio, dos orejas y dos orejas y El Juli, vuelta al ruedo, dos orejas y dos orejas y rabo.

Burladero. Germán Jiménez

Ante su primero, Julian Lopez "El Juli" se lució en un quite en el que alterno chicuelinas con tafalleras. Comenzó toreando a pies juntos en una faena en la que anduvo sobradísimo ante un toro que fue una auténtica pera en dulce con el que disfrutó el torero he hizo disfrutar de lo lindo al respetable en una faena asentada donde las haya hasta llegar a convertir el coliseo en un auténtico manicomio. Hizo con el toro realmente lo que quiso hasta terminar dándose un auténtico arrimon. Mató de pinchazo y estocada entera, fallando con el verduguillo. El Juli comenzó toreando por bajo al cuarto, un noble animal que embistió humillado y al que cuajó series de muletazos de muy buen corte siempre muy ligados y templados poniendo fulminando al animal de una entera en todo lo alto. Tras recoger El Juli al que cerró plaza con unas suaves verónicas, remató su saludo de capa con una larga cambiada de rodillas, para luego, insólitamente, tomar los rehiletes y protagonizar un extraordinario tercio de banderillas. El toro aunque noble tuvo algunas dificultades que no fueron insalvables para un matador con las cualidades del madrileño que concluyó con una serie de sucesivos cambios de mano y otra ya postrera de manoletinas. Se volcó con la espada dejando una estocada de efecto casi instantaneo.

Aplausos. Rolland agnel

Gran matinal la que se ha vivido este sábado en Nimes, donde dos grandes en lo suyo, Hermoso de Mendoza y El Juli, realizaron una auténtica exhibición de todo su potencial taurino. Ambos abandonaron el coliseo a hombros por la Puerta de los Cónsules. El Juli puso un broche de oro a la mañana con una faena que fue todo un compendio de su tauromaquia. El madrileño paseo las dos orejas y el rabo del sexto, un toro bueno de Victoriano del Río, que le permitió poner sobre el ruedo del coliseo toda su variedad, tanto en capote, muleta como incluso banderillas. Suavidad, largura y temple tuvieron las series sobre el pitón derecho, el mejor del toro. Gran estocada y los máximos trofeos fueron a parar a sus manos. Importante le recital de toreo que dio Julián en una mañana de enorme compromiso. También le cortó las dos orejas al cuarto, un toro de menos clases que sus hermanos pero manejable, con el que El Juli se mostró siempre muy por encima. Faena de gran capacidad del madrileño coronada con una buena estocada. El palco le concedió dos orejas un tanto justas, quizá intentando compensar su anterior faena. Al segundo toro de la tarde, Impuesto, nº 65, de 482 kg. y marcado con el hierro de Victoriano del Río, se le dio la vuelta al ruedo por su excelente juego. Fue un astado noble, con fijeza y repetidor. El Juli lo aprovechó al máximo, sobre todo al natural, por donde le bajó la mano y lo llevó largo. Variado final con redondos y cambios de mano. Sin embargo, se le fueron los máximos trofeos por culpa de la espada.

Cultoro. Damien Arsac

Con brillantez saludó El Juli al segundo, toro de justa presencia y generosa cara que humilló en las verónicas con entrega para que ganase el paso el madrileño hasta los medios. Y empujó en el caballo de Diego Ortiz, con prontitud y fijeza en el quite de Julián. A más fue la exigencia de Julián desde el inicio de precisos toques y empuje hacia adelante con un toro de mucha virtuda, gran humillación y boyante galope que fue moldeando el madrileño con mucho sentido de la lidia. Fue de perfecto enganche y de armónico acompañamiento con la cintura la faena de un Juli macizo y de muleta a la rastra, profundo y poderoso cuando comenzó a exigirle ya al final de faena. Reventó el tendido con una última serie de mano diestra, trazo lento y máximo gobierno que puso la plaza en pie. Pinchó, sin embargo, antes de la estocada defectuosa, sonó un aviso y se atascó con el descabello para que se esfumasen los trofeos. Más largo que rematado era el cuarto, que se pensó las arrancadas al capote de El Juli, que desistió de estirarse con el de Victoriano del Río. Fue más toro de construir, de empujar y de desengañar, pero estaba el toro en las manos correctas. Enceló, dejó llegar y hasta chocarse al animal con la tela para dejarla luego muy puesta sin darle opción de pararse a la embestida que no terminaba de entregar el animal. Supo medirle la exigencia al animal y apretarle o aliviarle los trazos en la misma tanda atendiendo a la necesidad del cuatreño, que siempre tuvo delante el trapo. Se apretó Julián para ceñirse las manoletinas que rubricaron la obra. Efectiva fue la estocada y las orejas que volaron al esportón. Fue un auténtico espectáculo ver embestir al bello burraco que cerró el festejo con el hierro de Victoriano, al que fue soltándole tela El Juli hasta los medios para culminar allí con una larga cambiada de declaración de intenciones. Le abrió el compás y le dio metros en el quite para templarle las lopecinas asentadas y deletreadas, con una chicuelina, una tafallera y una revolera de poner la plaza en pie. Tomó los palos, además, Julián para banderillear con pureza, con exposición y con vibración, sobre todo en un quiebro por los adentros dando todas las ventajas. Le pulseó mucho en el inicio de faena porque sabía Julián que no le sobraba al burraco, y lo acarició con mimo para esperar el momento de la exigencia dando sólo compuesta línea recta. Le consintió, le dejó media muleta en el morro para encelar y muy despacio le fue ofrecieno viaje, tiró del morro y se la dejó puesta hasta los remates, aunque se viniera un poco abajo el animal y debiera Julián meterse en el toro. Volvió a cerrar con manoletinas de mucho ceñimiento y un espadazo contrario que fue suficiente para acabar con el Victoriano y recibir un rabo y el pasaporte para atravesar la de los Cónsules.

Mundotoro. Mauricio Berho

Nîmes (Francia). La matinal de Nîmes fue algo así como un paso por la Universidad del Toreo. Se impartían dos asignaturas diferentes, dos disciplinas que no todo el mundo cree que puedan juntarse en un mano a mano, pero lo hacían dos maestros, Pablo Hermoso de Mendoza y El Juli, que dictaron cátedra. Los dos, que comenzaron pinchando dos actuaciones sobresalientes, brindaron una gran mañana de toros y enseñaron, bajo el sol radiante y con la plaza llena, la plenitud de sus disciplinas. El Juli paseó cuatro orejas y un rabo, y eso que quedó sin premio su faena al segundo, un extraordinario toro de Victoriano del Río que fue premiado con la vuelta al ruedo. Hermoso de Mendoza sumó cuatro orejas, que pudieron ser seis de acertar en el primero. Los dos salieron por la Puerta de los Cónsules. Parecía que El Juli sabía que Perera se encierra esta tarde con el sexto, y tenía que dejar su huella en la matinal. Salió a por todas, recibiendo con verónicas cadenciosas al bonito burraco que hizo sexto, rematadas en medio de la plaza con una larga de rodillas. Luego, un quite mixto por lopecinas y otras suertes que puso la plaza al rojo vivo. Después, cogió los palos y con esa raza habitual en él pero inusitada le 'estampó' al de Victoriano tres pares de mucha entrega, sobre todo el último, por dentro y muy comprometido. El toro no fue el mejor de la mañana pero al El Juli no se le podía escapar y lo hizo casi todo él, apoyándose en las embestidas de un toro noble pero que no fue de excepción. Elaboró una labor compacta y sin fallos. Tras la contundente estocada, que hizo doblar al toro de forma espectacular, se le concedieron las dos orejas y el rabo. Había paseado las dos orejas del cuarto, en el que acertó con la espada. La faena no tuvo el nivel de la anterior, pero en ella el torero consiguió hacer bueno un medio toro. Por el lado izquierdo, protestó siempre, pero El Juli lo convenció sobre la mano derecha para llevar a cabo una faena vibrante. El primer gran momento de la mañana se vivió con el segundo, un toro excepcional de Victoriano del Río que fue premiado con la vuelta al ruedo. Era un toro ideal por hechuras y El Juli llevó a cabo con él una de esas faenas suyas de menos a mucho más, llevándolo siempre por abajo y ligando larguísimos naturales. Aunque a la gente le costó entrar, a partir de un pase del desprecio, el trasteo fue un clamor hasta el final, en el que El Juli invadió la circunscripción 'sanluqueña' del toro. Desgraciadamente, el también falló con los aceros. El público, que en todo momento jaleó la faena, le invitó a dar una clamorosa vuelta al ruedo, que sustituyó lo que debieron ser los máximos trofeos.

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