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El Juli en ABC: “Pureza es profundidad, entrega y sinceridad contigo mismo” (15/9/08)

El Juli en ABC: “Pureza es profundidad, entrega y sinceridad contigo mismo” (15/9/08)

lunes, 15 de septiembre de 2008

 Un 18 de septiembre de 1998, en Nimes, El Juli, barbilampiño capitán de l5años, dio un pequeño paso para el hombre y grande para la Humanidad en el planeta de los toros. Se hizo el matador más joven de la Historia.


—¿Cambiaría algo de su década prodigiosa?


—No. He pasado por momentos felices, muy duros, épocas de inseguridad, transición, y al final queda sabor y magia. He aprendido a vivir sensaciones que me han alimentado como persona.


—Nimes le expone. ¿Es torero de museo?


—Ahí estaré encantado. Los toreros tenemos nuestra parte de importancia.


—1.052 corridas, 1.631 orejas, 57 rabos, 2.204 toros... Asustan sus números.


—Salí lanzado. Ha sido una década intensísima, temporadas largas y, sí, son apabullantes las cifras. Nunca he perdido intensidad ni en afición ni en querer.


—Cuando baja a la plaza, ¿sólo se ve toro y toro, como oteaba el maestro Romero?


—Soy un enamorado del toro y sus reacciones, pero el público es clave en la fiesta, respetar a quien paga por verte.


—Los toreros, ¿son superhombres?


—Yo no me veo así, pero este mundo te enseña una disciplina, unos principios, una lealtad difícil de ver en otros lados.


—Desde la cumbre, ¿en qué se piensa?


—Soy muy partidario de la modestia, que al final te enseña a ver tus defectos. El llenarse de ego, de triunfalismo, el escuchar tantas voces que lo único que hacen es alabarte puede hacer que pierdas la referencia de lo que eres realmente.


—¿Un torero es un gladiador?


—Bueno, yo no lo considero así. Creo que el toreo está repleto de un mundo muy rico en técnica, inteligencia, cabeza. El toreo es un ejercicio espiritual, pero hay mucho de vivir pensando.


—El eterno retorno «nietzscheano» de José Tomás ha engrandecido el toreo?


—Todo torero que esté al nivel que pueda estar José Tomás o cualquiera que esté bien es un revulsivo para toreros, aficionados y para el mundo del toro.


—¿Es usted religioso?


—Si, lo soy.


—Y entre sangre y arena, ¿en qué se cree?


—Me gusta rezar y hablar, tener esa sensación de alguien superior.


—¿A quién se encomienda?


—Rezas para estar bien, fresco, y que tu mente reaccione. No para otra cosa.


—¿En la soledad se pasan ratos amargos?


—Es muy duro. Hay cosas que duelen. En diez palabras sentencian lo que tú eres o vives, y eso me parece muy injusto, por mí y por mis compañeros.


—¿Cuántos Julis ha habido en diez años?


—Juli uno, lo que ha habido son tres etapas: con mis virtudes y defectos pasé por una en la que todo me salía bien, tenía el favor del público, números intachables... luego llegó otra de inseguridad, de insatisfacción, de no encontrar, y ahora es donde me siento más a gusto.


—¿Es usted rebelde, con o sin causa?


—Ya no tengo esa rebelión o el tirón de cuando empezaba. No soy una novedad para nadie, soy el torero que quiero.


—¿Se ha sentido traicionado?


—El triunfo es muy efímero, y todo pasa muy rápido. Eso nunca me ha alimentado, para bien o para mal. He tenido la gran suerte de tener una familia muy unida, que me ha entendido y valorado como persona, que es lo que soy, y la gente de mi alrededor está por encima del torero. El torero algún día se irá, pero la persona se queda. No he hecho caso ni a halagos ni cuando la cosa va del revés.


—¿Sin el maestro Roberto Domínguez de apoderado el fin de su carrera llegaba?


—Roberto ha sido clave porque me apoyó para dar el paso que yo quería. Creyó en mí cuando tenía peor opinión pública.


—¿Una cosa es torear bonito y otra, bien?


—Sí. El toreo empieza en someter y llevar al toro por donde tú quieres. Aprovechar una embestida, o acompañar con el cuerpo pero sin llevar un dominio o una tersura en la muleta, pues es bonito, pero para mí el toreo empieza desde que se lleva el toro por abajo, largo, y al ritmo ya la velocidad de uno.


—¿La pureza es sinónimo de profundidad?


—Sin duda. Pureza es entrega, sinceridad contigo mismo, y técnicamente es el toreo que para mí se acerca a lo puro.


—¿El morlaco es el rival a batir?


—El toro es el complemento, el colaborador, el aliciente, nunca el rival.


—Este país de la piel de toro ha entrado en recesión. ¿Cómo torearía la crisis?


—Es complicado y es muy ividente que a todo el mundo preocupa, y a mí. En el mundo del toro se está reflejando, No soy político para saber como afrontarla, pero eso sí que es un enemigo a batir.


—La «gloria da morir en la plaza» es un tópico, una leyenda, un mito o un rito?


—No lo veo así. Que un toro te coja o te pueda a herir no deja de ser un riesgo. El torero siempre debe estar por encima del toro, y en su trayectoria no hace falta ese paso para engrandecer tu leyenda.

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