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El matador gentleman. Noble y Salvaje para Fuera de Serie

El matador gentleman. Noble y Salvaje para Fuera de Serie

domingo, 11 de mayo de 2014

El Juli regresa a Las Ventas tras dos años sin pisar la que considera su plaza. Empeñado en modernizar la tauromaquia, asume que ante el toro se vuelve "salvaje total". Fuera del ruedo es todo un dandi.
Puntualidad británica la de El Juli en este día intempestivo de la primavera madrileña, y a una hora poco taurina; las diez y media de la mañana. Llega Julián López impecablemente vestido, como un estudiante aplicado que sale de la facultad; menudo y de facciones juveniles, no aparenta sus 31 años cumplidos (Madrid, 3 de octubre de 1982). Quizá esa cicatriz en el labio le delata, recuerdo de algún percance en la plaza, con 14 cornadas más que no se ven a simple vista. "No soy un torero muy castigado", dice, "Algunos compañeros han recibido muchas más". "Maestro, ¿después de cuántos astados?", preguntamos. "Después de 3.500", contesta. Tras su triunfal temporada americana ahora se dispone a torear 35 corridas en las ferias españolas, "bien escogidas, porque no se trata de jugarte la vida así porque sí; se trata de dar espectáculo, de hacer arte".




PREGUNTA. El pasado 26 de febrero presentó su temporada para 2014 en una gala en el Círculo de Bellas Artes. Fue muy comentado, era la primera vez que un torero lo hacía. ¿Pretende innovar en un mundo que permanece estático?RESPUESTA. Sí, mi intención es modernizar la tauromaquia, acercarla a niños y jóvenes como algo cultural. Luego, que les guste o no es cosa de cada uno, pero pretendo que no lo sientan como algo inaccesible.
P. Su discurso fue brillante, meditado, con contenido… R. Esta profesión nos facilita conocer a mucha gente interesante, y vas aprendiendo a expresarte; te enriquece como persona. Y yo me he preocupado siempre de aprender lo que ha significado culturalmente el toreo. La forma que se tiene ahora mismo de promocionar la tauromaquia está anticuada y hay que mejorarla. Yo estoy dispuesto a hacerlo.
P. ¿Va a dar conferencias en distintas universidades sobre el mundo taurino? R. Sí, voy a contar mi experiencia a todos aquellos alumnos a los que les guste la tauromaquia. Compartirlo me parece importante, porque hay mucha gente que no sabe lo que hay detrás de la vida de un torero.
P. Con solo 31 años, lleva 16 de alternativa. Fue en 1998 en la ciudad francesa de Nimes y tenía 15 años, todo un hito. Es un joven veterano. ¿Eso que lleva ganado? R. Así es la vida. A mí las cosas me ocurrieron pronto, y creo que lo supe vivir. Asumí lo que me estaba pasando en aquel momento y lo aproveché.
P. ¿Qué le empujó a los 15 años a tomar la alternativa? R. Era algo que tenía que pasar porque yo estaba preparado. Mi carrera iba creciendo, no fue un hecho forzado. No quería batir el record de matador más joven; fue la vida.
P. Antes de tomar la alternativa tuvo que ir a México porque aquí no le permitían torear, ¿no? R. Efectivamente. Me tuve que ir a México porque aquí no podía debutar con picadores. Ese fue el paso más duro; alejarme de mi familia, mi madre, mis hermanos, de los que tengo mucha dependencia… Me fui con mi padre y Armando Gutiérrez, que era el mozo de espadas, a la aventura, sin contratos, a ganarme la vida desde cero… Fue una época difícil, pero al mismo tiempo bonita. Vivíamos los tres en una habitación donde también nos hacíamos la comida. Era una subsistencia precaria. Tenía 14 años, y fue emocionante comprobar cómo el sueño se iba convirtiendo en una realidad.


P. ¿Cómo se ha formado académicamente?R. Dejé de estudiar a los 14 años, precisamente para irme a México, pero al mismo tiempo que el toro me ha privado de mi infancia, de estudiar, de jugar con los chicos de mi edad, me ha dado la oportunidad de conocer a gente con mucha preparación y cultura. Y a mi mujer. Me han enseñado mucho, y yo he intentado siempre sacar lo positivo de los lugares donde me movía.
P. Menciona a su mujer, Rosario Domecq. Tienen ya tres hijos, dos mellizos y una niña, Isabel, de apenas un mes. R. Sí, teníamos una niña y un niño, y ahora ha llegado Isabel. Ya familia numerosa. Se llevan dos años y medio de diferencia. Estoy feliz de ser padre. Es el gran paso en la vida personal de cualquier persona, la mayor de las alegrías muy por encima de los triunfos profesionales. Ser padre te cambia la vida.
P. ¿Ejerce mucho de padre? R. Todo lo que puedo. Con los mayores [2 años] procuro jugar y educarles en el respeto. Y les llevo a los tentaderos… Estoy en contra de ese mensaje antitaurino tan negativo que se inculca a veces a los niños. Me parece mucho más pernicioso que los pequeños vean la televisión a que vayan a un tentadero o una corrida de toros. Los mensajes que llegan a través de televisión son mucho más impactantes: violencia, falta de respeto, vocabulario obsceno…
P. ¿Estuvo en el parto de sus hijos? R. Sí, y fue la mejor experiencia de mi vida. Ver el nacimiento de un ser humano que encima es tu hijo… Muy emotivo. Es de esas vivencias que hacen cambiar tus prioridades. A partir de ese momento dejas de ser lo primero para dar paso a tus hijos. Todos somos egoístas, pero ante un hijo, nada.
P. ¿Es religioso practicante? R. Creo en Dios. A veces tengo conversaciones con Él, y me siento protegido. Pero no le pido que no me coja el toro o triunfar, solo que deje las cosas en mis manos. No creo tanto en la buena suerte como en la mala. Pienso que con la mala suerte es muy difícil poder. Le suplico que no me llegue el infortunio. Pasar de lo bueno a lo malo puede ser cuestión de un segundo, un golpecito de nada sin sentido.
P. ¿Qué es lo fundamental para ponerse delante de un toro? R. Conocer bien la técnica, aunque a un toro nunca se le conoce. Cada uno tiene sus peculiaridades y reacciona de manera diferente, generalmente según el trato que tú le estés dando. Cuando ya crees que te lo sabes todo, llega un toro y te desmonta tus teorías. Además, el animal va evolucionando con los tiempos, gracias al trabajo de los ganaderos.
P. ¿Por qué este año no ha toreado en Sevilla, en la Feria de Abril? R. Ha sido una decisión dolorosa para los toreros, en la que pierde tanto la afición como nosotros. El trato de la empresa hacia nosotros era insostenible y creemos que la Plaza de la Maestranza necesita un cambio. No estamos dispuestos a seguir pasando por faltas de respeto y un trato que no es acorde con la categoría de la plaza, para mí la más especial del mundo. Somos varios toreros [Morante de la Puebla, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante] los que nos hemos unido en esto.


P. También llevaba dos años sin torear en Madrid, y ahora vuelve [el 23 de mayo, junto a Manzanares y Miguel Ángel Perera, con toros de Victoriano del Río, y el 4 de junio, en la corrida de Beneficencia, con Iván Fandiño y Alejandro Talavante y astados de Alcurrucén]. R. Me siento torero de Madrid. Es la plaza de mi ciudad, mi plaza, la plaza con la que sueño y en la que deseo siempre cuajar la faena de mi vida. Saber que vuelvo a Las Ventas es una gran motivación para esta temporada. Estos dos años sin torear en Madrid han sido muy duros, me han pesado mucho. Es difícil no torear por principios cuando internamente lo que necesitas es hacerlo, pero siempre he sido fiel a mi criterio y creo que había temas que solucionar por el bien de la fiesta y de todos los que amamos el mundo del toro. Estoy feliz por volver a Madrid. Mis planteamientos están hechos para Madrid. Me gusta Madrid.
P. El mundo del toro también se ve sacudido por los efectos de la crisis. ¿Hasta qué punto? R. Es un momento inquieto, de cambio, duro, difícil… Pero soy partidario de sacarle su parte positiva. Esto ayuda a limpiar. Algunos toreros estamos dispuestos a trabajar para facilitar el acceso a los jóvenes, para naturalizar esta profesión, y hay empresas que también lo están haciendo. El trabajo ya está empezando a dar sus frutos, lo que nos da la razón. Debemos buscar una nueva forma de promoción más actual, el público es receptivo a ello.
P. Aún no se ve mucho movimiento en este sentido. Parece que el mundo de la tauromaquia se haya quedado estático y son pocos los que se mueven al ritmo que usted propone, ¿no? R. Hay que diferenciar entre toro y torero. En el primer caso se debe trabajarpor que salgan animales cada vez más potentes, más puros, con arte y bravura, pero fuera del toro, a la hora de elegir los medios para promocionar la tauromaquia, se ha quedado totalmente obsoleto, anclado en el pasado. Aunque algunos toreros y empresas ya hemos dado el paso y se está notando en la plaza.
P. ¿Mira a los ojos del toro cuando torea? R. Sí, es una relación íntima. Existe un proceso de conocimiento, de diálogo y de final.
P. ¿Tiene miedo? R. Sí, por supuesto. El miedo es clave para torear; es lo que te da la genialidad, la chispa, el arte… Sé lo que me juego cuando estoy delante de un toro porque lo he sufrido en mis propias carnes, y sé lo que puedo perder. Pero necesito torear para vivir, necesito sentir lo que es dominar a un toro, y emocionar al público. Estoy dispuesto a pagar un precio muy alto.
P. ¿En qué piensa cuando entra a matar? R. Es la culminación, el momento de más exposición del torero, el instante en el que gana uno u otro. La tauromaquia es la lucha entre un animal salvaje cuyo cometido es matarte y el torero, que mientras se defiende crea una obra artística.
P. En Portugal no se mata a los toros. ¿Qué le parece? R. Es una lidia distinta. No creo en la fiesta sin muerte. Lo concibo como es, con su esencia y su dureza.
P. La hora de vestirse de luces antes de salir a la plaza debe de ser transcendental, ¿no?R. Tengo mucho respeto a la hora de vestirme de torero. Es meterse en el papel, cuando lo hago me libero. Sería incapaz de vestirme de torero aquí, ahora mismo. Cuando lo hago es para torear, para jugarme la vida. Es muy especial, místico.
P. ¿Qué suele comer los días de corrida? R. En eso suelo tener alguna manía. Si he comido algo y me ha ido bien, al día siguiente pido lo mismo. Esta temporada, en la que las tres primeras corridas fueron tres puertas grandes [una en Olivenza, Badajoz, y dos consecutivas en Valencia], el primer día comí un sándwich, y he seguido con lo mismo.

P. ¿Es supersticioso? R. Soy maniático. Me visto siempre por el lado derecho y llevo el mismo orden: medias, taleguilla, zapatillas, camisa, fajín, chaleco, castañeta y chaquetilla.
P. ¿Qué se siente al salir por la puerta grande? R. Es la culminación del trabajo. Pero a mí hay cosas que me gustan más que salir por la puerta grande; lo que me fascina es sentir el toreo, ese momento en el muletazo en el que el cuerpo expresa algo que llevas dentro, incontrolable y que es nuestro verdadero yo. En la vida estás manipulado por la educación, el respeto, guardar las formas…, cosas que nos limitan a la hora de actuar como realmente somos. Toreando te vuelves salvaje total. Aunque esté la plaza llena te sientes solo con el toro y echas fuera todo lo que llevas dentro.
P. Dice que ha tenido 14 o 15 cornadas, ya ha perdido la cuenta. ¿La peor fue, sin embargo, la que le dio la carretera aquel enero de 2013 en Trujillanos [Badajoz]? R. Es la peor experiencia que he tenido en mi vida [su mujer y sus hijos resultaron ilesos y el torero sufrió una fractura de radio]. El sentimiento de culpabilidad que te crea llevar a tu familia en el coche, aunque tuviera la conciencia tranquila de no haber hecho nada mal… Independientemente de eso te sientes impotente, con un tremendo sentido de la responsabilidad. La vida de mi mujer y mis hijos… Esto en el día a día no lo valoramos, y puede pasar en cualquier momento, y cuando ocurre te cambia la estructura mental. Ese trance para mí ha sido tremendamente doloroso, me ha costado mucho superarlo.
P. ¿Le quedan muchos años de profesión? R. El torero puede decir poco en ese aspecto. Eso está en manos del toro. Pero la tauromaquia continúa evolucionando, y mientras siga siendo así, seguiré. Si algún día no soy capaz de llegar al nivel de mis compañeros, del toro, del público, me gustaría tener la capacidad de saberlo ver.
P. ¿Cuáles son sus colores preferidos en la plaza? R. Hay uno que me gusta especialmente porque con él realicé la mejor faena de mi vida [en La Santamaría de Bogotá]: el grana y oro.
P. ¿Le gusta el mundo de la moda? R. No soy ningún experto, pero me gusta vestir bien. Me cuesta salir de compras, aunque cuando lo hago me llevo cantidad de cosas: zapatos, camisas, pantalones… Rosario me asesora. A ella le encanta el mundo de la moda y domina mucho más que yo.

El matador gentleman

Por Paloma Sanz. Fotografías de Luis Barta. Estilismo de Iria Ballesta. Producción de Sandra Fernández

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